6.9.10

FAKIR

Como si no fuera a extraerse ningún sonido de esto
como si no
fuera a extraerse
ninguna otra osadía de esto como
si no
fuera
a extraer ningun otro dolor / como si no fuera
a extraer ninguna otra pobreza, hazaña como
si no fuera
a extraer de aquí
ningún otro motivo, como
si no fuera
a extraer
ninguna otra consideración o aspecto, diría:
como si no fuera
a traer
un fonema, un índice, una nota,
como si no fuera a extraer más de aquí
ningún espacio, ninguna escansión, ninguna siderofonía
como
si no fuera a traer más
ningún número o rueda o razón
que moleste la inminencia
como si no fuera a extraer
ninguna reparación, dunamis,
oración de lobizón cifrando la alegría de las especies que rocían como
si ya
no fuera
a extraer
de cada molécula, de cada pasto una
hilación que componga
a esta vértebra de animal que no soy, que muero, que en su morir devengo de nuevo
y que sobre mí camina, sobre esta arena,
como si no fuera
a extraer
el animal que recita en mí / en sí,
y que no es otra arena, porque no hay otra arena:
hay que verlas, hay que vérselas
como sino fuera a extraérmelas
a vérmelas / a vértelas: las vértebras de la cicleta que penetra
como si no fuera
a traerte desde esta caverna
latiendo afuera.

16.7.10

La llegada de Nahuami

Nuevos fragmentoides extraídos de nuestra extática de Montano, Vio de Silvana, quien continúa induneciendo en www.ilsva.blogspot.com, y que fuera reel de la llegada de Nahuami a la Estación Experimental durante la madrugada más hialina.

Nahuami despierta. Abre los ojos y está en una barca. Es una canoa que va en la noche, la corteza en el agua y la luna en la corteza.
(…) Si hay algo a lo que no faltaba -y a lo que no podía admitir faltar- era a esas fuerzas. La fuerza del signo, del alud. La fuerza del torrente que circulaba quedo bajo las rocas de cuarzo.
Nahuami habla con Mademoiselle, su alma, le dice: yo también te llevo en el corazón, lo sabés; lo que no quiere decir que te tenga en captura; o que quiera tenerte; o que te quiera tener por eso, sola. Sos vos mi alma, única y síngula, … y los tulipanes de Wolfgang -y no tanto o no tan sólo ... todas las flores silvestres de su norte; con sus flautas. O las flores marinas de brisa; o las azarosas castas, o las ninfas-nenúphares.
(…) Había un llamado. Había una encarnación, una cadena. Había un significante último: un evento-significado: un christos. Es decir un resurrexit … El único ya morido, el más nacido, el entre tanto (...) si se librara, líbero, el evento … se apreciaría por su peso, por su inmersión y burbujear.

20.6.10

Otra choza que ora ...

En la entrada del 02.05.09, "Doc del oro", irrumpía una choza orante que, en rapport con la pocilga de la Estación Experimental, ayudaba a captar blandamente una experiencia que se nos birló: la oración creadora.
Anoche, un amigo ruso de la región de Olonets nos adjunta otra choza que ora -la que acampa ahí arriba- donde opera con dos de sus asociados. Nos la envió tras asociarse él a aquella entrada de Mayo del año anterior, que solicitó estuviera acompañada por el mismo texto, ya que "si por mí fuera lo repartiría a la salida de la capilla, si es que alguna vez hubiéramos sido más de tres liturgos".
Mientras tanto, y en revertencia admirativa, se inició durante el verano una construcción en las inmediaciones de la Estación Experimental, hacia el Sotobosque, que se inspira en la choza de nuestro amigo antiguo.
Que La Irrupción sea con la EEVAV -firmó al final-: guiño sonriente hacia la experiencia extrema del Espíritu entre los gnósticos.

02.05.09:
En un comentario a la entrada anterior se nos pregunta a la ligera: "¿A qué le llaman orar acá?". Y más ligero que la pluma de un cierto Michaux intervino El Can para dejar una nota que atribuye a su escopeta:
No ora quien reza.
Ora el profeta que barrió al sacerdote.

Ora quien canturrea, quien descubriendo El Paso exhala hhhhhaaaaaaaaaa mientras lo explora.

Ora quien hace la choza, quien cuelga la ropa entendiendo.

El adepto-ejemplo y el teólogo-abogado no oran.
Ora el paria por naturaleza por opción que es el profeta, un incierto poeta, la bruja que ardiera.

No ora la Iglesia. Ora el laborat del artesano que agencia.
Ora el heliotropo. Ora el Señor pero es tu Daena.

No orás vos yo no oro, ora el laborat en las antenas.
La adoración ora sin mí sin otro sin estatuto del Otro.

La oración vacila entre el grito el desmayo la delicadeza que delira el transporte en crudo el esplendor que verdea.

Quien ora cayó al suelo y está tendido. Y no se lo comandó ninguno. Pudo haber sido el Viento.

Quien ora ejecuta una potencia (ni virtud ni penitencia).
Decapita al maligno en cada vena por irradiación u olvido.
Lo hace trizas en su terreno (sin atender, al sesgo); fuera de terreno queda atrás y marchito, atrasado pingüino.
El maligno es administrador de tristezas: brainpolice que hace que reza mientras acumula ley escrita.

La endecha del asesino ora y el lamento del gitano suelto.
No ora el feligrés atado al terciario, a la parroquia, al barrio.

Ora tu melancolía de gen(i) aventurero, tu desolación de visionario.

El lamento puede que ascienda, pero su administración cae izando deudas.

Ora sobre todo la vibración que encuentra.
Y que luego saborea la potencia de crear lo no encontrado no buscado.

Adepto es quien al menos oró una vez.
Pero si oró ya gotea de su Oro: no deja de hacerlo toda vez que lo unza, como si nada, como si nadie.

Ora un click inter-estésico entre tu corazón y tu garganta.
,
El Can

28.5.10

Fragmentos de Huija

Fragmentos de una tabula dejada por Sindirka, dirigida a Sin Shahr:

··· La Luna la conocés desde que la magia te chistó junto a la mesa, donde genuino
te viste beduino o sereno vortijeándole a la luminaria en aeropatía.
Acompañabas cada aroma de posible con tu respiracion en ciclajes,
propiciabas la osadia de pertenecer a la incantación.

··· Tengo un hermano que se cocina lento en la escritura de los caballos,
y en los señuelos libres al otro lado del Te.
Unas madres a las que les basta evaporar el habla en un vapor de taza para producir otro re-verver.
Y es que ya era el embrujamiento de La Tarde
fuera en la casa o afuera en los años de los troncos
te crecían del zapato
en su huequito de madera
midiendo una libélula o dos de transparencia.
En esos ocelos –bola de cristal, aura de caríos–
el vapor nos recorría con los poderes parientes de la bruma
en el bosque de aquí.

··· El juego se llamaba quién se echa a perder
donde ya musitaba el wendigo tras el crepúsculo
haciendo temblar las capas de los búhos despertando a la captación.
Al galope del golpe-maderar, de tranco en tranco sobre el ramaje,
en la danza lenta de las copas el wendigo rimmelizaba el párpado de las hojas
despertando la duración-buhonero en los hombres sobre los que ventilaba:
"Silban
hilvanan-silvan,
hermanan,
manan-hermanan,
reman
rascan-raman,
trizan,
trazan-trizan".
El secreto todofrotado
sobre cada pieligma hacia el aspic de astrinos, en las plumas,
donde el aspic de nuevo verdece en las cimas donde raciman
otros bosques
en gelatinomas de ledsísimos frutos que siguen subiendo.
Por cada palacio hacia el alto-aspic y el cuarzo
octavan cuerdalumines por el sucesivo cupular
envuelto en las contemplaciones auditivas,
entrepasadas nubes.

··· Te miro, gavilán-divo y negro, sobre tu rama de solos,
estamos abarcándonos, vos en tu percha seca de vigia
yoh en la espiral de la he-dictación viva
vos en la rama
yoh en la barra
vos en tu solar a planeos
yoh ante el pie en su pastoreo
ahora rueda y despues péndulo
del suelo rico
oh del suelo rico del pomar
del endorante manzanazgo.

··· Pareciera, Rob, que van los jlistis rusos hacia su capilla
donde reina la tostada con el aceite de unción
y el bretel
y una cuchilla y dos dagas.
Tiras de los al-gazalis arracimando un picniquerio de recodos
d0nde una tiza naranja de tres fuegos
se inyecta el gramo de aceite olvidado sobre el altar
hasta dar en una gota de la que libaria mi asterisco errante.
La barba por la que entró La Tardece hacia dentro del árbol
convertido en cueva, la cabañita del
ayudante
cuyo helechal va en espiral de moradas alrededor del tronco.
Con algo de nutria pregunto si esta tarde habla con otras tardes
y si La Tardece es quien las cocina en el vapor de los coníferos.
“Al menos, había una tarde, para siempre”,
–la he olido–.

27.4.10

La Silbación

Desde la antigua y futura era ovnipersa se viene llamando a Tornado, el caballo del Zorro, por entre los matos y dunedismas de la Estación Experimental, cada luna llena de la Pascua.

El link que abajo copiamos, además de inaugurar un zonul sonoro para nuestras estesias, muestra el registro más reciente de una de estas llamadas a través de la silbación, o el usufructo pajarístico del silbido en la región de las dunas. Escuchado a este lado del monitor es apenas un pitido. A través del espejo, sin embargo, linda con los figurales.

Ese caballo que llaman Tornado es un 8 que habría que montar, a veces una cabellera, a veces los vientos magnéticos de la Tierra. Montarlo implicaría domar y dejarse domar por la pulsación, la piel y la voz de ese 8 recién escalado, ese pelo y ese aggelos, este trapo, y sostenerlo por la crin mientras habla en su lengua de los pájaros.

A veces la frecuencia cardíaca puede acceder al 8 adeneico de la Tierra (porque la tierra pasa por ese 8, porque ya-ahora participa de esa helicoptación), frecuencia que es montada / inyectada por la proyeccion de la voz en Frecuencia 8.

De manera que jinete y caballo, voz y cabellera, piel y vientos, escalan su infinitotecnia riscada hasta que de pronto, bajo el rayo que encabrita a Tornado, co-labora un todo súbito en la silbación (y co-hilación) de la sustancia del arenisma.

La silbación es el pajarístico de una heredad mágica.

Feliz luna llena bajo el Buey,
Siempre,

El Zorro

19.4.10

Trans sin tras

"Una atardecer de caza en casa", sugirió Elébano respecto a esta Photo tomada por Umezeeb en el vórtex.

"Viene del desierto / trae mucha arena", se cantaba de un luchador de Titanes en el Ring, Tufí Memé. Que ni la alta ni la baja cultura se apresten: no es el kitsch. Es el pitch de alta conectividad (alta evaporación) del gato de Cheshire.
Elébano Khadir regresó de un desierto y descarga de sus bolsillos arena, trozos de vidrio, las escamas del pez que surfea. Arribado con otros tres Khadires invisibles, comparte la esquirla de una de las canciones (o simples) de la familia.

L'Hi Po


Trans sin tras

Párpado a párpado la arena se abre a tu pisada.
Párpado a párpado el rostro sin marcas de la arena y tu pisada.
Párpado a párpado la arena abre los ojos que la pisada palpebra.
Pero la arena no mira por la arena sino a través de tus pies.
Teníamos que venir justo cuando se abrían todos los ojos al imán.
Continuos de los ojales que parpadean al atravesar el digito-botonar.


Deseábamos darnos de nuevo el roce de estos pies, de estas alas suaves,
de estos niños extraños de la tierra.
Cómo tuvimos que venir a escucharnos desde estos párpados
cada vez, en las horas.


Alguna vez
habría de reposar en esta tierra
alguna vez
ahora
ya
Ya
YA
YA
lo que vibra en la canción
YA, ahora
YA, ahora
YA
no se extingue en la extinción
cuando vence la fisiologia vencen las ramas los grillos
vence la quietud la sopa del estanque y las brujas
en su ensopacion del estanque.
El poder terrible de la palabra sopa.
Sin embargo el centro de la hechización sigue siendo …
joyas.
Y por eso ladrones: vivimos de sus coros.
Nos damos montes de coros,
un bosque entero como tesoro de los coros.


Libre vida para las puertas.
Libre egrégora para las puertas.
Libre visión para las puertas.
Libre adoración para las puertas.
Libre cuerpo para las puertas.
Libre corazón para las puertas
que van estallando.


Porque son puertas que dicen la sinfonía donde soy un paso entre los pájaros.
Y porque todo está en cinta.
Inervadisimo instrumental micropuntista de las perlas (en la arena).
Grano de pasaje de la capa al arenisma, de la telaraña al velo
y el motivo de las estrellas de tu guante al amperio:

trans sin tras. No hay detrás.
Todo es de frente alrededor y al ras.
La llovizna del fotismo arrasa la visión sin nada atrás.
El perpetuosismo de cada particula faceta su silencio y habla.
El contacto mudo con las perlas es la madre de las perlas.

21.3.10

La golosina incongruente

Dylan y Ramón; Indios del Espíritu Diciembre 2009

Hay un ansia de fraternidad en esta sorpresa alimentada que recoge cada hecho como una golosina incongruente. Contrapunto donde las entidades adquieren vida o se deshacen en un polvo arenoso. Esto viene a curar el escepticismo encubierto en todas las atomísticas de la libertad y el deseo en cuanto antecedente y consecuente, condiciones de y escrito en. Desplegar mapas de ciudades actualmente desconocidas, sin comprobación humana y a la vez sin escamoteo imaginario, para al fin ganarnos ese calificativo de niños, en cuanto descastados, en cuanto avizorando con las orejas tensas nuestro avance dentro de la naturaleza, acompañados tan sólo del ruido de nuestros pasos naturales alcanzando la gracia sobrenatural.

Entre Lezama y el-Inah (*